Un domingo de cosecha en mi huerto después de un verano muy corto

Hoy fue uno de esos días en los que terminé cansada, con las manos ocupadas y probablemente con tierra por todos lados, pero con el corazón muy feliz.

Cosechando maices

Salí al huerto con la intención de seguir recogiendo todo lo que ya estaba listo porque la temporada está llegando a su fin. Poco a poco fui llenando mis recipientes con tomates, pimientos y maíz, y mientras cosechaba no podía dejar de pensar en lo agradecida que estoy por todo lo que este huerto produjo durante el verano.

Y quiero aclarar algo desde el principio: lo que recogí hoy es solamente una parte de todo lo que este huerto me ha regalado este año.

Cosechando tomates

Durante los últimos meses he cosechado muchísimos otros vegetales. Pero este domingo les tocó el turno principalmente a los tomates, los pimientos y el maíz que todavía permanecían en las plantas.

Un verano corto, pero un huerto muy productivo

Cuando tienes una temporada de cultivo corta, aprendes a valorar muchísimo cada día de calor.

Parece que apenas las plantas comienzan a crecer con fuerza cuando ya empiezan nuevamente las noches frías. Algunos cultivos tienen tiempo de sobra para desarrollarse, mientras que con otros prácticamente estamos corriendo contra el reloj.

Este año sentí que el verano pasó demasiado rápido.

Aun así, Dios hizo su obra y las plantas produjeron muchísimo. 🙏🏽

Tomates cherry / variedades: sweet millions y sungold

Durante toda la temporada fui cosechando diferentes cosas del huerto: papas, cebollas, apio, zanahorias, remolachas, pepinos, berenjenas, lechugas, calaloo, hierbas y muchos otros vegetales.

Algunos cultivos me dieron más de lo que esperaba. De hecho, hubo cosechas tan abundantes que pude compartir parte de ellas con otras personas.

Por eso estas fotografías no muestran “la cosecha del año”. Son simplemente otro día de cosecha dentro de una temporada que me regaló muchísimo.

Todavía quedaban muchísimos tomates

Una de las plantas que más trabajo me dio durante el verano también fue una de las que más produjo: los tomates.

Cuando llegó el momento de comenzar a recoger los últimos racimos, todavía había muchísimos tomates colgando de las plantas.

Algunos ya habían comenzado a cambiar de color y otros seguían completamente verdes.

A estas alturas de la temporada ya no puedo esperar eternamente a que todos maduren afuera. Cuando las temperaturas comienzan a bajar, prefiero recoger los tomates que ya tienen buen tamaño y dejar que muchos de ellos continúen su proceso de maduración dentro de casa.

Siempre me impresiona ver la cantidad de tomates que puede producir una sola planta. Cuando están escondidos entre las hojas no parecen tantos, pero comienzas a cortar racimos y racimos y de repente tienes una cosecha enorme frente a ti.

Mis plantas de pimientos siguieron produciendo

Los pimientos también continuaban llenos de frutos.

Recogí algunos completamente verdes, otros que ya estaban cambiando de color y varios pequeños que habían llegado a tonos rojos preciosos.

Jalapeños

Una de las cosas que más disfruto es ver ese proceso de transformación.

Un pimiento que durante semanas estuvo completamente verde comienza lentamente a cambiar de color hasta convertirse en rojo. Pero cuando el frío está tan cerca, no siempre puedo darles todo el tiempo que necesitan.

Por suerte, los pimientos verdes también se pueden aprovechar perfectamente en muchísimas comidas.

Bell peppers o pimientos

Y aunque algunos frutos fueron más grandes que otros, para mí eso es parte de cultivar en casa. No necesito que todos los vegetales tengan exactamente el mismo tamaño o la misma forma.

Lo importante es que crecieron aquí, los cuidé durante meses y ahora puedo llevarlos directamente del huerto a mi cocina.

Y finalmente llegó el momento del maíz

El maíz fue probablemente una de las cosechas que más curiosidad me causó esta temporada.

Durante semanas estuve observando las plantas, esperando que las mazorcas continuaran desarrollándose y preguntándome si realmente tendrían suficiente tiempo antes de que terminara nuestra temporada cálida.

Así que abrir una mazorca y encontrar los granos formados fue una pequeña victoria.

Que bonito se dió el maíz 🥹

No todas las mazorcas quedaron idénticas y algunas todavía podían haberse desarrollado un poco más con unas semanas adicionales de calor.

Pero el clima no siempre trabaja de acuerdo con nuestros planes. Y eso también es parte del huerto

Cuando terminé de recogerlas y las puse juntas en el recipiente fue cuando realmente pude apreciar cuántas había producido.

Una muy buena cosecha

Tal vez para otra persona sean simplemente unas mazorcas de maíz.

Para mí representan meses de espera.

Desde sembrar una pequeña semilla hasta ver una planta crecer, formar una mazorca y finalmente poder cosecharla con mis propias manos.

Esta cosecha comenzó muchos meses antes

A veces publicamos una fotografía de una cesta llena de vegetales y parece que todo ocurrió ese mismo día.

Pero detrás de esa fotografía hay muchísimo más.

Hay semillas.

Hay trasplantes.

Hay días regando.

Hay plantas que necesitan soporte.

Hay insectos.

Hay hojas dañadas.

Hay días demasiado fríos.

Hay días de muchísimo sol.

Y después de todo eso llega un día como hoy, en el que simplemente sales con unas tijeras y comienzas a recoger el resultado de meses de trabajo.

Esa es probablemente mi parte favorita.

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